viernes, noviembre 23, 2007

Definiciones de:

Depresion: El frasco de pastillas que aun no abro.
Depresion: La puta ansia arrastrada que no me quito de encima.
Depresion: Navaja mal afilada.
Depresion: El ultimo ricon obscuro.
Depresion: Mis lagrimas que no logre contener.
Depresion: Dias vacios, grises y llenos de recuerdos.
Depresion: Una botella medio vacia de licor destilado de agave yaquiana.
Depresion: Lo unico que me queda desde hace cuatro Lunas Nuevas.

© Adriana Ireri Quijada Contreras ~~Vampyria Lakryma~~

miércoles, octubre 31, 2007

"Si le soy sincero estoy considerando muy seriamente... el comerme a su esposa".

sábado, octubre 20, 2007

jueves, septiembre 06, 2007

SIGNO LUNAR

La Luna es la regente de las emociones de los seres humanos. Conocer tu Signo Lunar te permitirá saber las características de tus sentimientos.

La astrología tradicional afirma que el Signo Lunar representa las características que heredamos de nuestros padres, pero sin renunciar a ésto, también es cierto que muchos astrólogos creen que el Signo Lunar muestra la forma en que usted reacciona instintivamente frente a las diversas situaciones que se le pueden presentar.

El Signo Lunar depende del día y mes más el año en el que nacimos. Es el Signo por el que la Luna transitaba en el momento de nuestro nacimiento. Además, si tenemos la hora, nos dará la posición por "casa astrológica " (en qué área de la carta se encuentra) y los aspectos (ángulos) que forma con otros planetas.


Aquí va el mío:

Escorpio en la Duodécima casa Astrológica

La Luna representa la parte emocional del ser humano, normalmente las variaciones en el humor de las personas está controlado por la Luna; por tanto, representa la vida cotidiana, el diario transcurrir, los hábitos, el refugio del hogar. Relacionada con el instinto, la memoria, la protección, lo doméstico, el gusto por el hogar, el papel como padre o madre, los sentimientos familiares, la lealtad, la nutrición, la fertilidad. Asimismo, se encuentra conectada con el universo de los sueños, el inconsciente, lo fantástico. Entre otras se la asocia con la pereza, el descanso, el temor. Rige sobre la producción, comercio y fabricación de alimentos.

Interpretación de tu Signo Lunar Escorpio :

El nativo de Escorpio es impetuoso, apasionado, muy susceptible, intuitivo y concentra todas sus energías en lograr lo que se propone, aunque son muy temidos porque descubren el punto débil de los demás y saben como y cuando usarlo. También suelen ser un poco negativos y depresivos cuando las cosas no ocurren como lo desean. El posesivo Escorpio no resiste la traición, usualmente compite por tener el control de la situación. Es ardiente, pasional y tierno, pero su inseguridad emocional lo perturba ya que es profundamente celoso. Se juega todo por las personas que quiere. Este signo pertenece al elemento agua y regido por los planetas Marte y Plutón, dispone de un extraordinario exceso de energía que puede manifestarse inesperadamente. Como signo de agua, se comunica con su entorno principalmente por medio de sus sentimientos. La Luna en este signo revela una poderosa percepción y perspicacia. De carácter firme y decidido, de sentimientos profundos e intensos. Son seres que sienten gran atracción por los misterios. No dudan en expresar lo que sienten, su franqueza suele lastimar a los que les rodean. Poco demostrativo en lo que se refiere a revelar lo que siente, especialmente porque teme ser vulnerable y perder el control, por este motivo reprime sus emociones.

Casas Astrológicas: La luna en Duodécima Casa:

La Luna sobre las casas revela el ámbito de nuestra experiencia, el sitio donde analizamos nuestra seguridad emocional. Es donde nos refugiamos cuando necesitamos un alivio de la lucha cotidiana; es el templo donde nos resguardamos y renovamos energías. Particularmente esta casa es también el área donde tenemos que enfrentarnos con la vida y superar las dificultades que nos impiden alcanzar nuestras metas.

La casa duodécima es la de las pruebas y limitaciones, la vida escondida, los secretos, los sacrificios, el exilio, la pérdida de la libertad, las renuncias, las prácticas o trabajos ocultos, la vida mística, la delincuencia, el vicio, las enfermedades crónicas, las hospitalizaciones, el inconsciente. Simboliza la terminación de un ciclo evolutivo. Aquí se disuelve el ego y el sentido de la individualidad, basados en designaciones materiales, falsas, a favor de un sentimiento de comunión y comunidad espiritual. Representa la soledad, el sacrificio, la empatía y la inspiración mística. La Luna en esta Casa revela un ser sensible, con una fragilidad psicológica congénita. Absorbe todos los sentimientos de los demás. Debe dominar su compasión y aprender a destinarla, evitando ser agobiado por ella. Es una persona que necesita momentos de introspección para restituir su armonía interior. La luna en esta casa fomenta el deseo de regresar al pasado, a tiempos mejores, a la melancolía.

ASCENDENTE ASTROLOGICO

La mayoría de la gente conoce bajo qué signo del zodiaco ha nacido, en otras palabras, el signo del zodiaco en que el Sol se encontraba el día de su natalicio.
Pero el factor individual mas importante de una persona, es el signo
del Ascendente.

El Ascendente es el signo del zodiacoque se levanta por el horizonte en el momento exacto de un nacimiento, de allí que la hora y minuto en que se exhala el primer aliento sea tan importante para el cálculo de una carta natal.

En la realidad física, es la representación de una de las extremidades de la línea del horizonte proyectada en un plano vertical que divide el cielo visible del invisible. Esta división da origen a las Casas y el Ascendente es conocido como la Casa I.

El signo del Ascendente es la expresión de la personalidad.
El Ascendente es un punto importante porque indica la conducta aprendida, así como la imagen que presentamos a los demás. Así mismo se relaciona con la forma en que tiendes a empezar las cosas. Representa la imagen de la personalidad vista por los demás, la apariencia física, el temperamento y nuestra inclinación natural.

Aquí va el mío:


Perceptivos, curiosos, impulsivos, rencorosos, irracionales en algunos momentos en que pierden los estribos. Suelen ser ambiciosos y competitivos, pero lo ocultan bastante. Es formal, absorbente, celoso, posesivo. Tiene la extraordinaria capacidad de descubrir el punto débil de los demás gracias a una intuición única. Les gusta decir lo que piensan, no tienen secretos. Son agradables, les gusta el misterio, lo místico y lo prohibido. Cuando se enamora se dedica en cuerpo y alma a la persona amada. Suelen tener amores apasionados e intensos, muy instintivos, sensuales, seductores, posee un magnetismo que atrae mucho al sexo opuesto, aunque no les gustan los compromisos ni responsabilidades. Le inquieta el lado espiritual, humano y psicológico de las personas con quienes se relaciona. Necesita tener dominio de la situación, ama el riesgo y su audacia es más intensa cuanto más difícil y peligrosa se presente la situación. Puede presentar un firme temperamento, a menudo obsesivo, que puede jugarle muy a favor con los temas financieros. Son muy pocos los que admiten gastar demasiado, sobre todo por el hecho de que el dinero es para muchos de ellos una fuente de tensión. Su afán de investigador y su sentido de buscar lo profundo para no quedarse en la superficie, es lo que lo motiva a decantarse en su profesión. Tienen mucha capacidad para el estudio y la reflexión, su introversión hace que se muevan fácilmente sobre un papel, de la misma forma que otros se desenvuelven mejor con acción y aventuras.

domingo, agosto 05, 2007

3.- El universo femenino (parte 1)

La mujer que pintan Bécquer y Baudelaire en sus versos, nunca queda varada en estrictas catalogaciones ni están sometidas a rígidos convencionalismos o prejuicios mediocres, que hagan reprimir la naturaleza instintiva y el carácter, firme y atronador, de estas damas de humo. De esta manera, transcienden los límites morales y sociales de la época, y manifiestan siempre su naturaleza arrolladora. Ninguno de nuestros autores acuden a estereotipos de la Literatura, ya que vierten sobre ellas, una densa y cromática caracterización, ofreciéndonos pues, un universo femenino, infranqueable y apasionado. Muchas similitudes y diferencias, comparten las mujeres vitales de nuestros poetas, mi intento será señalarlas y establecer una posible relación entre ellas. Lo primero que creo conveniente plantearse, será qué concepto de amor y de relación sentimental, poseen ambos autores, averiguar cuáles son sus actitudes y oscuros deseos y temores enterrados.

Para Gustavo Adolfo, el amor no es una ficción, es siempre “ el más hermoso de mis sueños de adolescente”11. Toda su vida es una dramática búsqueda de la mujer soñada: “ Me cuesta saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido. Mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales. Mi memoria clasifica revueltos nombres y fechas de mujeres y días que han muerto o han pasado, con los días y mujeres que no han existido sino en mi mente”12. Porque el amor que crecerá en Bécquer, nace de él mismo, de su poesía. Será un amor en que hallará su fin y destino en una mujer inexistente, imposible, etérea, nacida de sus sueños poéticos y convertida en una genial rima. Prueba de esto sería la rima XI. Aquí el poeta no dedica sus versos a una mujer de carne y hueso, incluso llega a contraponer los dos tipos de belleza femenina tradicionales: la morena ardiente y la rubia fría, para superarlas así la dama inalcanzable, intangible , misteriosa... aquella que es sueño mismo en esencia:

“Yo soy un sueño, un imposible,
vacío fantasma de niebla y luz,
soy incorpórea, intangible;
no puedo amarte” “oh, ven; ven tú”.

Y llegará el momento espléndido para el poeta, en el que se sentirá invadido hasta en las cavernas de su alma, para acoger el amor, con esperanza renovadora, como luz nueva que ilumine su senda miserable, ya tiene un fin reconocido en su camino de pesares y tristezas, aunque aún no tenga, a su compañera ansiada a su lado. Estos son los pasos primeros de un joven Bécquer deslumbrado por los primeros albores del amor, un Bécquer deseoso y paciente, idealista y triunfador, y siempre romántico:


“Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman;
el cielo se deshace en rayos de oro;
la tierra se estremece alborotada.
Oigo flotando en olas de armonía
Rumor de besos y batir de alas;
Mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
¡Es el amor que pasa!”


Esta concepción idílica, e incluso ingenua, del suceso amoroso, corresponde a la etapa sevillana, de un Bécquer enamorado de “ la joven de la calle Santa Clara”, de aquella silueta femenina, fugaz y misteriosa, que asomaba al balcón. Sería ésta, la musa del poeta, la mujer inalcanzable, volátil, espíritu y no cuerpo, incorpórea pero deliciosamente sugerente. Tras su marcha a Madrid, llegamos a un punto en el cual, Bécquer evoluciona, madura, su amor no es únicamente presentido entre sueños imposibles y sexuales deseos adolescentes, esta vez se enamora, aunque obsesivamente, de una bellísima y altiva mujer, posiblemente de Julia Espín. A partir de este momento, su amada tendría un nombre concreto y un cuerpo, tangible y sedoso... real; así sus composiciones, quedarán teñidas de un erotismo sutil e inédito hasta ahora.

Frente a este amor puramente, y como denomina la crítica, “becqueriano”, frente a la figura de un joven tímido y retraído, convencido de la belleza y grandiosidad del amor, contrasta la crudeza y decadentismo de un Baudelaire prematuro de diecinueve años, que frecuenta prostíbulos y las noches de alcohol y opio, víctima de una infancia dura y solitaria. Recordemos que vivió traumáticamente el segundo matrimonio de su madre y la estancia en los internados, lo que debió suponer, una honda represión afectiva hasta el punto de anclarle en un estado infantil en plena madurez. De su desgarradora experiencia, reacciona de dos maneras radicales: sublimando la soledad como estado indispensable del genio, del elegido, y proyectar en toda mujer la visión de aquella madre cariñosa que ansiaba abrazar. Este sentimiento, heredado de “Edipo”, generó un profundo dolor, rechazo y distanciamiento en sus relaciones amorosas, y queda claramente expresado en sus poemas. Es un amor que no se puede disfrutar ni poseer.

Esta metamorfosis que sufre su amor se traduce en su horror y gusto hacia la prostitución. De esta manera, frente a la mujer idealizada de Bécquer, contrasta la primera musa baudeleriana, una ramera judía bizca, de “triste belleza”. Si la becqueriana era etérea, misteriosa, perfecta, la de Baudelaire era un “cuerpo vendido”, “un cadáver”, “una horrible judía”, “reina de las crueles”13. El poeta francés hace alusión a la relación carnal desgarradora, “hubiera besado con furia tu noble cuerpo”, no hay pues, atisbo de candor, ni idealismo, ni la intangibilidad de Bécquer.

A este distinto tratamiento del tema de la mujer amada (y en Baudelaire, a su vez, repudiada), debo señalar un hecho puntual y trascendental, que se manifiesta en ambos poetas, lo cual me supone un comentario anecdótico,, interesante y muy curioso. Se trata pues de la dualidad ángel y demonio, la mujer natural frente a la mujer “humana”. Esta contraposición se dará por supuesto en distintas variantes y con el tratamiento completamente singular en cada autor; pero ambos recogen la idea madre, de abarcar esta bipolaridad, en su rico universo femenino.

Por un lado encontramos en la mujer ideal becqueriana, esta doble naturaleza, expresada de la siguiente manera:


1. La mujer como encarnación del espíritu del mal, la que causa con su belleza la perdición del hombre, es la mujer demonio, de naturaleza fantasmagórica, identificada muchas veces con el tema de la ondina que enamora al caballero y le induce a vivir con ella, ocasionándole la muerte. Es el caso de algunas leyendas como “Los ojos verde”, “El beso” y “El rayo de Luna”.


2. La mujer como figura angelical, de belleza pura y casta y a la vez sugerente, será capaz de sacrificarse para salvar a su amado. Aparece por ej. en “La rosa de pasión” y “La cueva de la mora”.

sábado, julio 28, 2007

2.- Las mujeres de Bécquer y Baudelaire (Parte B: Bécquer)


Analizando ahora la vida amorosa y las musas de Bécquer, de todos es sabido, que Bécquer es el gran poeta del amor, como afirmaba Altolaguirre: “ningún poeta ha contribuido en más alto grado que él a desarrollar la inteligencia amorosa de los hombres”, sin embargo, paradójicamente, Bécquer fue muy desgraciado en el amor; si convocásemos ahora a todas las mujeres que tuvieron mayor relación con Gustavo Adolfo, ¿de qué podemos inculparlas?. Siendo como cada una fue, todas eran indispensables y cada una asumió su papel en aquel drama, en su vida y en su poesía.

Pero, ¿hasta qué punto son vida y obra, líneas dócilmente paralelas?... Para responder esta cuestión, he confrontado las distintas opiniones de numerosos expertos en el tema, y extraigo mi propia y humilde conclusión, que iré desarrollando a lo largo de este escrito. En el estudio de la obra de Gustavo Adolfo hay dos obstáculos fundamentales: la cronología de las Rimas y a quién van dirigidas las de carácter amoroso. La mayor o menos exactitud en cuanto a las fechas de las Rimas posibilitaría puntualizar la referencia de éstas, a los amores que pasaron por la vida del poeta, es decir, que aunando los datos concretos sobre la gestación del corpus literario y el desarrollo de la vida del poeta podríamos determinar a quién va dedicado cada verso de su erial poético. Nombela, amigo del poeta, señala que las rimas inspiradas en el amor fueron compuestas en 1858 y en 1859, y posteriormente, afirma que fueron gestadas en 1860 y 1861, por lo cual hay una discrepancia de dos años, aunque asegura, que en ningún momento correspondían con el matrimonio con Casta Esteban, el 19 de Mayo de 1861, fecha posterior a la supuesta gestación de las Rimas. También, debemos tener en cuenta, que el manuscrito desapareció en la revolución de Septiembre 1868, tras habérselo entregado Bécquer a González Bravo. La posterior reconstrucción del original fue menos completa y correcta. Por otra parte, tal y como afirma Don José Pedro Díaz2, “las fechas de publicación no indican las de composición”. Todos estos inconvenientes hacen ardua la tarea de descifrar la musa inspiradora, pero también cabe recordar, que no debemos caer en el error capital de buscar una estricta biografía en su obra, las Rimas suponen una canalización poética de una vida, el poeta las ha depurado de nombre, fecha, y accidentes individualizadores, hasta quedar unas notas esenciales y universales. Mi intento será ahora, desentrañar la entramada amorosa de la vida y obra del poeta.

Comencemos por la época sevillana. Se enamoró de Julia Cabrera, ambos adolescentes. Ella amó toda su vida al poeta. Fue un sentimiento puro, lejano, hecho de ensueño y recuerdo. No se malogró la historia, porque no se consumó. De esta época, recuerda Nombela: ”preferíamos tener un ideal a tener una novia: el arte y la poesía nos envolvían en un nimbo de castidad inconscientes”3. En “la Mujer de piedra”, encontramos una referencia a una novia sevillana, vinculada en el cuento, a la idea de la de la fuerza irresistible con que le atrae el rostro de la estatua. El tema de la cortina que se levanta temblorosamente, aparece también en “ Tres Fechas ”, y según palabras del propio poeta: “simboliza el constante vago anhelo de la mujer, su idealización llena de misteriosa vaguedad”.Estos amores puros e inocentes, se relacionan con el ideal de mujer de aquella época: la mujer etérea, espíritu intangible, la mujer que no es alcanzable. De esta manera, no es extraño lo que decía Nombela. Y la joven de Santa Clara, había sido olvidada en Madrid.

Superada esta etapa, Bécquer se había enamorado platónica y apasionadamente, de la más hermosa, la más culta y refinada, la más coqueta y seductora...la que hoy nos parece la más becquerianas de todas las mujeres que pasaron por su vida: Julia Espín. La conoció en 1858, cuando paseaba con Julio Nombela, por la calle de la Justa, asomadas dos muchachas al balcón del nº 30, y así lo describe Nombela en sus Memorias: “...dos jóvenes de extraordinaria belleza, diferenciándose únicamente en que la que parecía mayor, escasamente diecisiete o dieciocho años, tenía la expresión de sus ojos y el conjunto de sus facciones algo de celestial. Gustavo se detuvo admirado, al verla, y aunque proseguimos nuestra marcha por la calle de la Flor Alta, no pudo menos de volver varias veces el rostro, extasiándose al contemplarla...” Desde aquel momento, se desencadenaría una pasión arrolladora en el poeta. Bécquer mantendría ciertas y frías relaciones sociales con ella y su refinado círculo, pero Julia siempre lo trataría con desdén y altivez. Sus amigos tuvieron que intervenir para que se desengañara, y Bécquer, sumido en la tragedia, dejaría de ir a verla. Sería el fin imposible a un amor quijotesco, creado en el ensueño de la imaginación y en su latente pasión.

Nuestro poeta, paladeando hieles y dulzuras, fue desgranando su amor ardoroso y vibrante, en las Rimas, y casi con toda certeza, sería Julia, aquella dama fría que nunca sospecharía ser, la gran musa del más bello y sufrido poemario de amor de la Literatura. Sólo después de muerto, pudo comprobar la propia Julia Espín, el inmenso amor que había inspirado su belleza y su arte lírico, y descubrir que, sin ella, no hubiera existido el más grande poema de amor de la época moderna. Parece ser, que tras el desengaño por Julia, nació de nuevo el amor para el poeta en la figura de Elisa Guillén. Las cartas de Bécquer a Rodríguez Correa, la identifican con “la dama rumbo a Valladolid”. Estas cartas fueron recogidas por F. Iglesias Figueroa4, y se sospechaba, que el nombre de Elisa, pudo ser un pseudónimo ficticio de Julia Espín. Sobre esta cuestión hay datos reales y cuestiones literarias que certifican la existencia de Elisa Guillén. Veamos un ejemplo basándonos en la teoría de J. de Entrambasaguas.5

“Para que lo leas con tus ojos grises,
Para que lo cantes con tu clara voz
Para que llenen de emoción tu pecho
Hice mis versos yo.
Para que encuentres en tu pecho asilo
Y los des juventud, vida y calor,
Tres cosas que yo (ya) no puedo darles
Hice mis versos yo.
Para hacerte gozar con mi alegría,
Para que sufras tú con mi dolor,
Para que sientas palpitar mi vida,
Hice mis versos yo.
Para poder poner ante tus plantas,
La ofrenda de mi vida y de mi amor,
Con alma, sueños rotos, risas, lágrimas,
Hice mis versos yo.”

1.Elisa no tenía los ojos azules como Julia, sino grises.

2.”Clara voz”, palabras inadmisibles dirigidas a una artista de categoría como era Julia Espín.

3. Era una dama más joven que el poeta, lo cual, aleja a Elisa de Julia, que es tan sólo dos años menor que Bécquer.

4. Se desvela una intimidad, incompatible con la discreción de los versos dedicados a Julia.

5.Versos propios para Elisa, para ser cantados.

En todo caso, Bécquer, ya en su desesperanza de conseguir el amor de Julia, se inclinó hacia Elisa, así podía recibir el amor y la ternura acumuladas. La ruptura no tardaría en sobrevenir, acaso debido a la infidelidad amorosa, increíble, lo que no había hecho Julia, lo había llevado a cabo Elisa. El derrumbamiento del poeta debió ser dramático, y también quedó patente este dolor y el posterior rencor, en los versos del poeta.

Después de la catástrofe amorosa del poeta, sus amigos acordaron, que un matrimonio tranquilo, sin apetencias de triunfos artísticos, sería lo más conveniente para el poeta. Sin apenas noviazgo, Bécquer contrajo matrimonio el 19 de Mayo de 1861, con Casta Esteban y Navarro, a quien al parecer, había sido abandonada por su novio, y quiso resolver así la violenta situación. Del matrimonio nacieron tres hijos y se produjo además una ruptura temporal, por voluntad ajena a los esposos, supuestamente, pues también se cree, que le fue infiel al poeta. Acaso el pronto matrimonio con Casta responde a la agridulce resignación o al deseo de hallar en ella un refugio sereno, o quizás se vio obligado a un casamiento fugaz, ¿ hasta qué punto sintió Bécquer, sincero y apasionado amor por Casta?, ¿ acaso inmortalizaría Bécquer a Casta, o reservaría la gloria sólo para Julia o Elisa?. No olvidemos tampoco que Casta no fue una mujer de bruma, ni de piedra; fue la madre de sus hijos y posiblemente la destinataria de Cartas literaria a una mujer.

¿Julia, Elisa o Casta?... Hay una discrepancia absoluta a la hora de determinar la musa inspiradora de todo el poemario, e incluso, de la asignación concreta de ciertas composiciones a una dama u otra.

Comencemos por el inusitado matrimonio con Casta. ¿Cómo se explica que después de la tragedia amorosa cayera el poeta en un matrimonio fugaz y absurdo? Cejador6 dice de Nombela estas palabras: “pensé, sin que el tiempo me haya hecho cambiar de opinión, que no se casó sino que lo casaron”. El rompimiento fue poco antes del matrimonio, testimonio de ello son las cartas de Bécquer a Rodríguez Correa, las Rimas y el casamiento mismo, parecen responder a un movimiento de desesperación. Testimonio de ello son las composiciones de 1859 rima XIII, 1860 rima XV y 1861 rima XXIII, LXI y LXII. Veamos algunos ejemplos:

“Es muy triste morir joven y no contar
una sola lágrima de mujer”.

“ En la oscura noche de mi alma
¿cuándo amanecerá?”

Autores como Balbín y Roldán, J. de Entrambasaguas, J. P. Díaz, o E. Blasco7 y gran parte de la crítica, rechazan a Casta como protagonista amorosa de las Rimas y se decantan por Julia Espín, aunque difieren a la hora de determinar la asignación concreta de varios poemas a una de estas tres mujeres. La discusión sobre la rima 60 “tu aliento es el aliento de las flores”, atiende a esta problemática. Mientras que Díaz8 y Balbín y Roldán9 consideran que es la única composición dedicada a Casta, el resto de los autores ya citados, opinan que van dirigidas a Julia Espín, la musa por excelencia. Pero sin duda alguna, el gran defensor de la esposa de Bécquer es Heliodoro Carpintero10, que afirma” Casta E. Cruza entre las líneas de bastantes rimas como cruzó entre los días del poeta. Unas veces dulce, riente, enamorada y feliz y otras amarga, sombría, desgraciada y rota. Por eso hay rimas con sol y hay rimas llenas de sombra”. Aludiendo a Julia dice “no hay duda de lo que fue de alguna de ellas, pero no de todas” y sin desvelar la única musa del amor concluye “ y aún quedan rimas que, sin duda, fueron inspiradas por otras mujeres. Hasta por mujeres de alabastro”.

Toda esta confusión originada nos imposibilita poner un nombre concreto a la dama poética de Bécquer, la predilecta Julia, la inesperada Elisa o la desterrada Casta, e incluso, cualquier fría estatua de un jardín o la dama escondida tras el balcón, podían haber sido, la musa inspiradora para el poeta. No podemos encontrar pues, biografía o círculos vitales claramente definidos como en Baudelaire, pero lo que sí hay en las Rimas es mucha vida, vida profunda, real y apasionada, porque Bécquer es un poeta en el sentido unamuniano, “ un poeta es el que desnuda con el lenguaje rítmico su alma”, y esto fue lo que hizo Gustavo Adolfo.

martes, julio 24, 2007

2.- Las mujeres de Bécquer y Baudelaire (Parte A: Baudelaire)

La obra de Bécquer y Baudelaire gira casi en su totalidad, en torno a la figura de la mujer, ciclos, temática, y dualidades, surgen del amplio universo femenino, y de las relaciones impregnadas de amor y de fatalidad que desencadenan, pero cierto es, que en ambos autores, la mujer transciende la mera función de musa inspiradora de todo un corpus literario, es decir, no se conforman únicamente con desempeñar el rol de damas inalcanzables o las simples destinatarias de poemas adulatorios, sino que arrastran al poeta a un torbellino casi místico y desgarrador, a la condena gloriosa de inmortalizarlas en su obra, no se resignan a ser el convidado de piedra o la musa inerte y volátil de unas rimas, son mujeres de piel y sangre que se cruzaron en el camino de la poesía y en el de la vida de nuestros autores. Así pues, la mujer no nace de la poesía, sino que la poesía nace, vibrante y arrolladora, de ellas.

Cuatro fueron las mujeres de Baudelaire, en su vida y en su obra: Sarah, la iniciadora, Jeanne Duval, la mulata arquetípica, Marie Daubraun, la amada idílica, y la presidenta Sabatier, dulce y sofisticada. Claro está, que hubo más, pero sólo éstas pasaron a la posteridad. Indaguemos ahora en sus vidas.

En 1840, Baudelaire comienza a frecuentar los prostíbulos y conoce allí a una ramera judia del barrio latino, llamada Sarah, a la que denomina Louchette, por su bizquera. Mantiene una extraña relación con ella, y posiblemente fue la que le contagio la terrible sífilis al poeta. Es la encarnación de la mujer natural, decadente, abominable, arrastrada por los instintos naturales a las oscuras sendas del deseo, la mujer amada y odiada, la agresiva y dulce “mantis religiosa”, de nuestro poeta. Sin duda alguna la Louchette es el recuerdo vivo de la mujer típica de Baudelaire., A ella le dedica el poema 35 de Las flores del mal.

Hasta 1842, no conocerá Baudelaire a una de las mujeres permanentes de la vida del poeta,, su querida Jeanne Duval, una actriz mulata que representaba un papel muy secundario en un Vodebil del teatro Partenón. Mantiene una relación de idas y venidas, Baudelaire conoce a otras mujeres, pero en 1849 vuelve con ella en Dijon, rompiendo posteriormente en 1852, pero ya en 1853 reanuda su affaire con una Jeanne Duval ya enferma y que acaba de perder a su madre. El poeta le costea incluso los gastos del entierro. De nuevo se distancian, y en 1858 vuelven a vivir juntos, pero en 1859, Jeanne Duval sufre un ataque de parálisis temporal, y ha de ser hospitalizada en el hospicio de Dubois; un año mas tarde, se instalan con ella en Neuilly, en las cercanías de Paris, Jeanne Duval ha quedado hemipléjica lo que hará que en 1861 sea de nuevo hospitalizada. Tres años después de la muerte de Baudelaire, en 1870, será vista la sombra decadente de una joven mulata que se arrastra en dos muletas, por los bulevares de Paris.

Jeanne Duval será la personificación del ser que se agota en su más absoluta animalidad y cuya fortaleza reside en su ausencia de complejidad, y a esta simplicidad de la mujer, se debe el sentimiento de ambivalencia que el autor experimenta hacia ella. A un tiempo, es objeto de su amor y de su odio pero de cualquier forma se encuentra encadenado a ella por círculos indestructibles. Idolatra la inexistencia de un conflicto interno, pero la odia y arremete cuando le imputa la inclinación mas elevada de sí mismo. Baudelaire cita” La tontería es a menudo el ornamento de la belleza... la idiotez la conservadora de la belleza. Aleja las arrugas; es un cosmético divino que preserva a nuestros ídolos de los mordiscos que el pensamiento nos reserva a nosotros. ¡Viles sabios que somos!”1

A Jeanne Duval le dedica los poemas 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 36, 37, 38, 39, 41, 42 y 63. Probablemente inspira también los poemas 57, 58, y 137.

Tanto Jeanne Duval como Sarah, representan “La virgen Negra”, emblema nocturno de la feminidad inquietante, quizás inspirado en la “ Nigra Sed Pulchra”que aparece en la Biblia como símbolo universal de la feminidad.

En 1843 asiduo a los círculos literarios y artísticos, conocerá a Aglae Sabatier, “ la presidenta ”, amante de un banquero, por la que el poeta experimentaría un amor ideal y platónico. En 1852 iniciaría una serie de envíos anónimos de cartas y de poemas a Madame Sabatier que se prolongaría hasta 1857, fecha en la que la dama cede a las pretensiones amorosas del poeta, pero éste la rechaza, aunque siga manteniendo con ella una entrañable amistad. A Sabatier representa para el poeta “la venus blanca” que concreta el ideal que purifica y asalta, aunque privando ahora al poeta, del éxtasis de la malsana de la malsana voluptuosidad. Será el cobijo, la calma subsiguiente al castigo y al perdón, que busca descarriado, tras haber saboreado el fruto prohibido. El autor parece rechazar todo goce carnal con la mujer idealizada, con la mujer ángel, por lo que ello supondría una especie de incesto. Ésta es la razón de que cuando Madame Sabatier accede a entregarle su cuerpo, Baudelaire rechace la posibilidad de convertir a su amada en un ser privado de la dimensión espiritual e inaccesible que le es genuina, pero quedara inmortalizada en los poemas 47, 48, 50, 51.

Será en 1847 cuando conoce a Marie Daubraun, una joven hermosa y honesta, actriz en el teatro de la Gaite, que sostiene con su trabajo a su familia. El poeta sentirá por ella un amor platónico, o una amistad idílica. Es otra mujer ángel para el poeta. La doble postulación hacia la pureza el sacrificio, la luz y por otra parte hacia las tinieblas, el dolor, el pecado, y el egoísmo, reserva un lugar especial, ambiguo y muy revelador a la figura de la Madonna, tal y como aparece en el poema “ A una Madonna”. La Madonna es Maria por ejemplo Marie Daubraun, pero además es la madre por excelencia, cuyo amor es el modelo y la fuente de todo amor. Pero al mismo tiempo, el amor hacia la madre deriva y se convierte en un sentimiento inconfesable: en el texto francés “ Marie ” rima con “ barbarie ”, y este eco siniestro de las palabras construye la ficción. Baudelaire escribirá otro poema para Marie Daubraun, el poema 61 “Canto de Otoño”.

La división radical de las mujeres en ángeles o bestias, representan un dramática muestra de la escisión moral que existe entre el bien y el mal, y este dualismo ético es a su vez causante de la imposibilidad e una comunicación humana auténtica y sincera que apacigüe y equilibre al individuo. Sarah y Jeanne Duval representarían a la mujer natural, la mujer que animaliza que arrastraría al hombre al abismo de la brutalidad, ahoga su inteligencia y sus ansias de elevación. El amor carnal, del erotismo condenado, estrangularían los versos del poeta dedicados para ellas.

M. Sabatier y M. Daubraun significan para el poeta la belleza, la paz, el norte y la salvación. Esta belleza es un goce presentido, vislumbrado desde la soledad idealizadora del hombre y que en consecuencia, puede ser revestido de todas las gracias que la imaginación sea capaz de concebir. Serán versos blancos, de amor idealizado y redentor.

Ninguna mujer concreta podía satisfacer las ansias contrapuestas del poeta, lo que explica el sentimiento ambivalente, amor-odio, hacia J. Duval y M. Sabatier. Además interviene la contraposición de la mujer ángel y demonio, no sólo representado en su obra, sino que toma personificaciones vivas, con las que topará Baudelaire a lo largo de su vida, un ejemplo más de que los versos malditos y voluptuosos, nacen de los besos envenenados o puros, de estas grandes mujeres.

sábado, julio 21, 2007

Bien, vamos a "ilustrarnos". Me encontré en la inmensidad del internet un estudio que me pareció interesante que me gustaría compartir con quienes suelen pasar por mi Blog, así iré subiedo parte por parte para mantenerlos en suspenso (uy si!!) jeje.

La Mujer y el Amor en Bécquer y Baudelaire

Autor: Mª Del Rosario Delgado Suárez

1.- Sobre este estudio

El presente estudio gira en torno al análisis de dos conceptos vitales de la poesía, el amor y la mujer, vistos desde la perspectiva arrolladora y feroz de un poeta destrozado por las noches de alcohol y deseos inconfesables, que inmortaliza tanto a damas imposibles como a conocidas rameras, y por otro lado, bajo el tamiz etéreo de un poeta que en su soledad y enfermedad sublima a la mujer más cálida como a la más infernal. Parecería descabellado realizar un estudio comparativo entre dos genios a priori distanciados, pero nada más lejos de la realidad, estos dos “Padres del Modernismo” coinciden en puntos vitales y artísticos y es sorprendente comprobar las analogías tanto biográficas como literarias, aunque eso sí, manteniendo cada uno su propio perfil inconfundible. A través de sus versos descubrimos el maravilloso universo que regalan los poetas a sus musas y éstas le conceden el don de la inmortalidad ofreciendo al lector, la bienvenida a las cavernas de estos dos artistas. Desvelamos pues, el alma rota, los versos negros, las musas de luna y el apasionante viaje por los senderos literarios de dos genios que nunca antes estuvieron tan cerca.

lunes, julio 09, 2007

Lunes 09 de Julio del 2007


Hay mucho dolor para poder llorarlo por eso seguiré ahogándolo por las noches... cada día que pasa es mayor el tormento, aún así debo seguir apacible a todo y a todos... aunque el mismo pensamiento carcoma mi corazón como pirañas despiadadas... seguir apacible...

© Adriana Ireri Quijada Contreras

viernes, julio 06, 2007

LAS MUSAS

"Comencemos por las Musas que a Zeus padre con himnos alegran su inmenso corazón dentro del Olimpo, narrando al unísono el presente, el pasado y el futuro.

Las alumbró en Pieria, tras unirse con el padre Crónida, Mnemósine, señora de las colinas de Eleuter, como olvido de males y remedio de preocupaciones. Nueve noches se unió con ella el prudente Zeus subiendo a su lecho sagrado, lejos de los Inmortales. Y cuando ya era el momento...nueve jóvenes de iguales pensamientos, interesadas sólo por el canto y con un corazón exento de dolores en su pecho, dio a luz aquella, cerca de la más alta cumbre del nevado Olimpo.

Allí forman alegres coros y habitan suntuosos palacios. Junto a ellas viven, entre fiestas, las Gracias e Hímero. Y una voz deliciosa lanzando por su boca, cantan y celebran las normas y sabias costumbres de todos los Inmortales.

Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Érato, Polimnia, Uranía y Calíope."

HESÍODO, Teogonía, 36 y ss.



Quizás en su origen las Musas fueran espíritus del agua, pues se las asocia a regiones montañosas, lugares apropiados para rendir culto a las divinidades acuáticas.
Apolo se convirtió pronto en Mousegétes, "conductor de las Musas", epíteto que se le aplica frecuentemente. La asociación de Apolo y las Musas se hizo tan estrecha que juntos simbolizan la vida del espíritu bajo su forma más delicada: el canto y la poesía.
Los romanos identificaron las Musas con sus Camenas.


CLÍO: "La que de fama", protectora de la HISTORIA.

EUTERPE: "La encantadora", MÚSICA.

TALÍA: "Floreciente", COMEDIA.

MELPÓMENE: "Celebrada en cantos", TRAGEDIA.

TERPSÍCORE: "Deliciosa danzante", DANZA.

ÉRATO: "Adorable", LÍRICA CORAL Y AMOROSA.

POLIMNIA: " Cantora de himnos", POESÍA LÍRICA.

URANÍA: "Celeste", ASTRONOMÍA.

CALÍOPE: "La de bella voz", ÉPICA Y ELOCUENCIA.

lunes, julio 02, 2007

Llámame Antania




Antania: Nombre que a veces era denominada Hécate que significa 'enemiga de la humanidad'.

miércoles, junio 20, 2007

VI

Himno [a la Madre de los Dioses,] a Hécate y a Jano

Salud, madre de los Dioses, Diosa de nombres diversos,
De espléndida prole.
Salud, Hécate, que vigilas a las puertas,
¡Diosa de temible poder!
Salud también a ti, oh Jano,
Antepasado de los antepasados,
¡Zeus imperecedero; salud, oh soberano Zeus!
Abrid para mi vida, llenándola de bienes,
Una resplandeciente vía.
Preservad a mis miembros de funestas enfermedades.
Y, purificando mi alma
Por iniciaciones que despierten la inteligencia,
Arrancadla de la demencia en la que permanece
Desde que vino a la tierra.
Sí, os lo suplico, tendedme las manos
Y mostradme -pues tengo este deseo-,
Los caminos que los Dioses nos indican.
Así podré contemplar la luz santísima
Cuando por vosotros me será concedido
El poder salir del sombrío tiempo (devenir).
Sí, os lo suplico, tendedme las manos;
Y para poder abordar, después de tantas fatigas,
El puerto de la piedad,
Enviadme brisas favorables.
Salud, madre de los Dioses, Diosa de nombres diversos,
De espléndida prole.
Salud, Hécate, que vigilas a las puertas,
¡Diosa de temible poder!
Salud también a ti, oh Jano,
Antepasado de los antepasados,
Zeus imperecedero; salud, oh Zeus todopoderoso!

viernes, junio 15, 2007


INFERNUS


Entre sueños y fantasías, donde los dioses ríen ebrios del vino rojo sangre, se encuentran las malignas Furias que desatan el dolor de las pobres y desdichadas almas quienes en medio de su lamento se tuercen de pena, su amargura no se compara al rencor que se dirige a Aquel, el Señor. Alzan su puño una eternidad pero jamás levantarán la vista.

Amor, tu eres el pecado mejor disfrazado, tu aparente dulzura es la mayor tentación... es difícil creer que una virtud sea la causa de la perdición que ha arrastrado a miles en la tortura. Hace frío, la piel se quema con las llamas heladas.

Gritos desesperados que sueltan blasfemias y maldiciones, otros que ruegan una piedad imposible, unos nada mas lamentan su suerte y gimen. Nunca hay silencio, allí no existe; la alegría ni siquiera se puede mencionar pues el solo pronunciarla causa una profunda herida; millones de lenguas han pronunciado nombres sin significados, cada palabras es vacía en su propio sentido.

Llanto ahogados por lagrimas; no existe el tiempo, no existen las distancias; todo se contrae y todo se expande... es un reino sin fronteras, el único lugar donde el hielo y el fuego conviven y tienen el mismo oficio.

¡Tú que dices ser todo amor!¡Baja Tú también a quemarte y también dóblate de dolor! Sé digno de nuestras falsas alabanzas. ¿No comprendes? Nuestro peor pecado fue la fe.


© Adriana Ireri Quijada Contreras

sábado, mayo 19, 2007


DARKNESS

My heart - my love
One word - and gone
To stay - I will
Believe and pray

To see - to feel
To hear - to be and gone
How can I get close to you?
How can I - the foolish one?

Beauty can't be seen but only kissed
I have so much love to give
But where are you and how to be reached?

Can I talk - can I speak?
And can I lay my head on you?
Can I choose and can I say
I love you?!

Darkness - surrounding me
My head hangs low
Your arms are far
Your breath takes me
Besides - I am in love
I'm loving you - but you
So far from me
I'm holding out

Your words - your face - your breath
Your touch - your heart should cover me
But all you do is watching me
So I dismiss the grace of you

And far beyond the darkness grows
Which leads me back to all my roots
The longing and the pain
In darkness and disgrace

Beauty can't be seen but only kissed
I have so much love to give
But where are you and how to be reached?

Lacrimosa


Esta canción me ha llegado hoy hasta el alma, hacía tanto que no la escuchaba y con lo que pasó en la tarde me siento sensible, no sé cuantas veces la he puesto una y otra vez, además el recuerdo de haberla escuchado en vivo, con Tilo frente a mi, me sigue estremeciendo...

viernes, mayo 11, 2007

Hoy...

Sin ánimos para... respirar...
Sin ánimos para... creer...
Sin ánimos para... amar...
Sin ánimos para... vivir...

miércoles, mayo 02, 2007

Soliloquio

Martes 01 de Mayo del 2007

La caída no parecía ni tan larga ni tan dolorosa, mas bien se parecía a la sensación de cuando se autoinflige una herida: un instante de leve dolor para darse cuenta que no es tan profunda como se hubiera deseado. Es la caída de los parpados al morir, pues morir es lo menos doloroso de la existencia.

En la vida se sufrirán tantas calamidades, como encontrarte a medianoche despierto en tu cama con pensamientos que te torturan y cuando al fin logras cerrar tus ojos para caer en el mundo de los sueños, éstos no son consoladores, te sientes enfermo y febril, divagas sin poder decidir si despertar y escapar o seguir soñando… tu sabes, cosas de todas las noches.

No es tan distinto al sentimiento de encontrarte solo, rodeado de mentes vacías donde la verdadera pérdida de tiempo es el tratar de cruzar dos palabras, simplemente te mirarán con negros ojos opacos, inmensos, reirán y seguirán dejando escabullirse de sus gargantas ruidos sin sentido, a veces demasiado rápido para ser comprendidos por ellos mismos; al final del día ellos dormirán, los rodearán sueños de paz, nada vale la pena para ellos de ser analizada, nada les quita el sueño, sus preocupaciones son banales, pequeñas o nulas.

Supongo que reconoces haber visto por horas una pintura, tratar de recordar a detalle las facciones de una escultura, llorar con un libro en las manos impidiendo que tus lágrimas cayesen en las páginas, quedarte absorto con la más bella música u observado infinidad de imágenes en esa película polvorienta de un cineasta demente… todo arte producido por demencia, dolor, amor, odio o tristeza es el dominante, pues no es una replica mediocre de tales sentimientos.

No trates de contenerme, muchas veces he cayado, me has visto entre discusiones filosófales guardar silencio, sólo escuchando, sólo observando, sólo aprendiendo, siempre sola… sola dentro de mi mente… tu entiendes, sólo comparto opiniones justo en el momento adecuado además, no es de mi gusto atraer público, me gustan las conversaciones de dos… o de uno, da igual; ahora, ¿me permites continuar?

Es como un amargo sabor en los labios, cuando apenas comienzas a olvidarlo pasas tu lengua entre ellos y la amargura parece agudizarse más, hacerse más presente; si alguien trata de ser parte de ti y sus labios se unen, la desilusión estará en su vida también y, ¡¿gracias a qué?! A que la tocaste con tu amargo beso, le marcaste como metal ardiendo, cada vez que crea olvidarte pasará la lengua por sus labios, de nuevo el sabor, terminará acostumbrándose como todos lo hemos hecho.

¡Ah! ¡Estamos comprendiendo! La felicidad sólo está en pequeñas cosas y la desdicha te la dan a toneladas, un grano de arena enfrentándose al mundo de perdiciones. Nos queda fijarnos en esos pequeños detalles que te llenan de alegría y amor, cuando el corazón se hincha, en la escasez de ternura y sonrisas, eso pequeños pormenores acompañados de grandes acciones crueles de la vida que siempre te provocarán dolor; quédate con el recuerdo de un bello color, de una palabra; ten presente que los recuerdos jamás lograrán arrebatarlos, sólo trata de guardar los mejores y los peores para crecer y seguir.

Creo que esta charla se ha extendido, vuelve a tu rincón, reflexiona en completa soledad lo que he dicho, deja de cuestionar mis actos, mis pensamientos, mi existencia de la cual solo yo decido cuando termina, deja de fastidiarme. A veces desearía arrancarte de mí pero si lo hiciera no tendría con quien hablar y me sentiría muy sola.

© Adriana Ireri Quijada Contreras ~~Vampyria Lakryma~~

lunes, abril 30, 2007


AMNESIA

Lunes 06/Febrero/2006

Se parecían,
era idéntico a ese rostro que no recuerdo
y se me figura a tantos conocidos
por que cuando ya duermes entre las sombras
éstas poco a poco te carcomen la memoria...
sin embargo era casi idéntico...

Sé que lo sabía,
pero al despertar ya no recordaba nada,
si era mártir
o el verdugo que bajó el hacha,
muero, pero bueno...

Vela que se consume sola en la tristeza,
su aroma amargo me recuerda la esperanza
que me lastimaba cuando tenia memoria,
cuando nos empapábamos de lagrimas anónimas,
pobrecita vela, ¡que patética, que amarga!

Las manos crean la mejor música
y si es sobre una suave piel
la melodía mas dulce será;
mi piel se quema con los recuerdos
que tu tacto me produce,
me agobian como almas sin descanso,
duele inevitablemente, duele temporalmente,
no es completa la evocación del pasado.

Lamento mi fragilidad,
el haber empañado tu rostro con mi locura
pues permití que me confundieran...
logré salvar mi corazón
pero, ¿de qué sirve dejártelo,
en la luz,
si yo sigo refugiada en sombras impuras?
Guárdalo,
quizá un día recuerde volver por él...

¿A quién le dediqué mi amnesia?
¿A quién le debo mi egoísmo?
¿Con quién me perdí en las sombras
y nos cubrimos con un velo junto al olvido?


©Adriana Ireri Quijada Contreras ~~Vampyria Lakryma~~

lunes, abril 23, 2007

Transformó el agua en cerveza.... ¿truco, magia o milagro?

viernes, abril 20, 2007


EL AMOR Y EL CRÁNEO


Se sienta el Amor en el cráneo
De la Humanidad,
Y sobre tal solio el profano,
Con risa procaz,

Sopla alegremente redondas burbujas,
Que en el aire suben,
Como para juntarse a los mundos
Al fondo del Éter.

El globo luminoso y frágil
En un amplio vuelo,
Revienta y escupe su alma pequeña
Como un áureo sueño.

Y oigo al cráneo, a cada burbuja,
Rogar y gemir:
-«Este fuego feroz y ridículo,
¿Cuándo acabará?

Pues lo que tu boca cruel
Esparce en el aire,
Monstruo asesino, es mi cerebro,
¡Mi sangre y mi carne!»

Charles Baudelaire

miércoles, marzo 28, 2007

28 de Marzo del 2007


Sin novedad, estancada, ahogándome lentamente al parecer en un mar tranquilo de lágrimas sin significado, ni propósito... ni vida...
Tristes viejas noticias, necesito creer que hay más allá de un cuarto a puertas cerradas y sin ventanas que me impide respirar... necesito aire, necesito fuego...
Ahora todo está más claro, hay más luz... hay un exceso de luz...
Siempre creí que al morir todo se obscurecía pero me equivoqué, todo se ilumina...

© Adriana Ireri Quijada Contreras ~Vampyria Lakryma~

martes, febrero 27, 2007

Insignificante... perdida... muerta... y cada día olvidada.


© Vampyria Lakryma