miércoles, junio 20, 2007

VI

Himno [a la Madre de los Dioses,] a Hécate y a Jano

Salud, madre de los Dioses, Diosa de nombres diversos,
De espléndida prole.
Salud, Hécate, que vigilas a las puertas,
¡Diosa de temible poder!
Salud también a ti, oh Jano,
Antepasado de los antepasados,
¡Zeus imperecedero; salud, oh soberano Zeus!
Abrid para mi vida, llenándola de bienes,
Una resplandeciente vía.
Preservad a mis miembros de funestas enfermedades.
Y, purificando mi alma
Por iniciaciones que despierten la inteligencia,
Arrancadla de la demencia en la que permanece
Desde que vino a la tierra.
Sí, os lo suplico, tendedme las manos
Y mostradme -pues tengo este deseo-,
Los caminos que los Dioses nos indican.
Así podré contemplar la luz santísima
Cuando por vosotros me será concedido
El poder salir del sombrío tiempo (devenir).
Sí, os lo suplico, tendedme las manos;
Y para poder abordar, después de tantas fatigas,
El puerto de la piedad,
Enviadme brisas favorables.
Salud, madre de los Dioses, Diosa de nombres diversos,
De espléndida prole.
Salud, Hécate, que vigilas a las puertas,
¡Diosa de temible poder!
Salud también a ti, oh Jano,
Antepasado de los antepasados,
Zeus imperecedero; salud, oh Zeus todopoderoso!

viernes, junio 15, 2007


INFERNUS


Entre sueños y fantasías, donde los dioses ríen ebrios del vino rojo sangre, se encuentran las malignas Furias que desatan el dolor de las pobres y desdichadas almas quienes en medio de su lamento se tuercen de pena, su amargura no se compara al rencor que se dirige a Aquel, el Señor. Alzan su puño una eternidad pero jamás levantarán la vista.

Amor, tu eres el pecado mejor disfrazado, tu aparente dulzura es la mayor tentación... es difícil creer que una virtud sea la causa de la perdición que ha arrastrado a miles en la tortura. Hace frío, la piel se quema con las llamas heladas.

Gritos desesperados que sueltan blasfemias y maldiciones, otros que ruegan una piedad imposible, unos nada mas lamentan su suerte y gimen. Nunca hay silencio, allí no existe; la alegría ni siquiera se puede mencionar pues el solo pronunciarla causa una profunda herida; millones de lenguas han pronunciado nombres sin significados, cada palabras es vacía en su propio sentido.

Llanto ahogados por lagrimas; no existe el tiempo, no existen las distancias; todo se contrae y todo se expande... es un reino sin fronteras, el único lugar donde el hielo y el fuego conviven y tienen el mismo oficio.

¡Tú que dices ser todo amor!¡Baja Tú también a quemarte y también dóblate de dolor! Sé digno de nuestras falsas alabanzas. ¿No comprendes? Nuestro peor pecado fue la fe.


© Adriana Ireri Quijada Contreras