lunes, junio 28, 2010

Bitácora.

27 / Junio / 2010

Fue un lindo día soleado, desperté tarde y con mucha hambre, afortunadamente aún tenía guardado el alambre con queso del día anterior, así que mientras desayunaba escuché que en los demás departamentos miraban el futbol. La casera había salido continuando con su mudanza y no me tomé la molestia de prender la televisión, era más divertido escuchar los gritos de los vecinos, de esa forma podía imaginar cómo iba el partido, cuando escuché un “¡No pendejo detenla… detenla… NOOOOOOOO!” supe que Argentina había metido gol. Aún así, el que hubiera juego no me importó demasiado (algo que me arrepentiría luego), me metí a bañar y alistarme, quería ir a ubicar tiendas, farmacias y bancos, así que me dirigí en dirección hacia donde me habían dicho estaba el centro.

Realmente fue fácil llegar, tan sólo tuve que ir derecho por la misma calle, aunque fue agotador ya que son lomas y caminar al principio cansaba. Había poca gente, lo cual lo atribuí a ser domingo, varias tiendas cerradas y en las otras abiertas se podía observar alguna televisión con, ¿adivinen qué? El partido. No podía importarme menos, seguí mi camino.

Ubiqué un Banamex y un Santander, vi un estudio de tatuajes y perforaciones, algunos cafés y cocinas económicas (o su equivalente) varios callejones dignos de fotografiarse (aún no he querido sacar la cámara hasta conocer los rumbos)… hasta que por fin vislumbré la catedral… conforme me acercaba había más y más gente, la mayoría con camiseta de la selección, aunque la verdad desde que salí del departamento vi personas con la camiseta, de nuevo, nada me extrañó.
Hasta que fue demasiado tarde, de pronto me encontraba entre aficionados que miraban el futbol en el centro, junto a catedral habían puesto una pantalla gigante para transmitir el partido, había banderas, trompetas, gritos, risas, niños, hombres y mujeres… y yo sólo trataba de salir de ahí pero regresar por el mismo camino era imposible porque llegaban más y más…

Al cruzar catedral llegué al parque Juarez que si bien no había tanta gente, había un show de payasos así que para tomar las escaleras hacia el callejón trasero del parque y por ahí volver a la calle por donde venía, tuve que rodear a la gente donde un muchacho me quiso vender aretes. Por supuesto, de la manera más diplomática dije que no, seguí caminando y volvió a insistir, “ni siquiera tengo perforadas las orejas” aún conservé un tono relajado; “puedo perforártelas” no sé si fuera mi paranoia o este chavo usó doble sentido en sus palabras, ya no me agradó; “no gracias, no estoy interesada” al menos él si tomó el doble sentido de las mías. Después de evitar contestar sus preguntas como dónde vivo y de dónde vengo, me invitó a la playa.

Sospechando que es de esas personas que no les interesa su alguien tiene novio/a (ya tienen referencia) para lanzárseles, decidí jugar con una carta más grande. Con la expresión más dulce en mi rostro levanté mi mano izquierda, en la cual uso en el dedo anular un anillo que me regaló Manuel, hasta mi hombro dejando ver dicho anillo (en la mañana me había quitado todos mis anillos a excepción de ese, así que le fue fácil distinguirlo) y con voz melosa, casi burlona, le dije “Cuando llegue mi esposo le preguntaré si él quiere ir”. ¡Oh, si, la expresión de su rostro no tuvo precio! Al menos si fue de esas personas que no se meten con personas casadas o con hijos (un paso cercano a la decencia). Se despidió gentilmente diciendo que probablemente nos encontraríamos de nuevo y mandó felicitar al marido por la mujer tan linda, así que ya saben, si alguien pregunta soy casada.

Regresé sin novedad al departamento donde dormí casi toda la tarde, ya noche cuando escuché movimiento me levante a comprar algo de cenar y checar mi correo. El resto de la noche estuve platicando con la casera y su hija hasta altas horas de la madrugada, me ofreció probar un café el cual puedo decir estaba muy rico, tantita azúcar y ni siquiera tuve que ponerle crema, extrañaré cuando se lleve la cafetera. Cuando vi que el cielo se aclaraba, me dirigí a dormir.

Con esto concluyo la bitácora del día 27 de Junio del 2010.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola,Ireri, qué bien que regresas a escribir. Y qué andas haciendo en Xalapa? de intercambio o algo así? Saludos, toma muchas fotos para que nos las enseñes ;)